Cómo fotografiar una aurora boreal y no morir en el intento

Cómo fotografiar una aurora boreal y no morir en el intento

Una aurora boreal es un espectáculo natural inenarrable que todo fotógrafo de naturaleza debería disfrutar al menos una vez en su vida.

Mi fascinación por las auroras, que viene de años atrás, me ha hecho viajar durante la última década a lugares como Laponia (Noruega, Suecia y Finlandia), Islandia o Groenlandia en muchas ocasiones para observarlas y fotografiarlas.

Por desgracia hay demasiados artículos de blogs y prensa que hablan de las auroras sin un mínimo de rigor, dando por verdades cosas que no son ciertas y denota que se ha hecho un copia y pega de a saber dónde sin tener conocimientos o experiencia. Algunas de esas afirmaciones son auténticas barbaridades y a poco que alguien las haya visto o conozca algo de este tema se da cuenta de ello. Por ello, os voy a hablar sobre mi experiencia, de algunos mitos y daré algunos consejos para así intentar arrojar algo de luz a este tema.

El equipo fotográfico no es el factor más importante para obtener buenas fotografías. Ayuda obviamente pero si no se dan una serie de factores para que las puedas ver el equipo sirve de poco porque no tendrás auroras para fotografiar por mucha calidad que tenga tu cámara. Hay muchos factores externos a la fotografía pero que son totalmente necesarios para obtener fotografías de auroras. Por eso este artículo es un poco largo pero creo que es necesario y aún así me dejaré cosas en el tintero.

Para entender su origen y entenderlas hay que dar unas sencillas explicaciones sobre ellas:

¿Cómo se crea una aurora boreal?

Su origen se debe al viento solar, que es una emisión de partículas (protones y electrones) en forma de tormenta solar desde el Sol. Éste está situado a 150 millones de Km y esta emisión tarda unos 2 días en llegar a la Tierra (a veces menos), por lo que se pueden realizar previsiones con cierta certeza en ese intervalo de tiempo. Por tanto, las previsiones más allá de 2 días pueden mucho margen de error.

La Magnetosfera protege a la Tierra de tales radiaciones actuando como un deflector desviando las emisiones solares. Pero hay una zona con forma de óvalo que rodea el Polo Norte Magnético por donde consigue penetrar algo más el viento solar y crea las auroras. Por ello se ven en las regiones cercanas al Círculo Polar Ártico. Y digo en regiones cercanas y no exactamente en los Polos terrestres y el Círculo Polar Ártico debido a que el Polo Norte Magnético no coincide con el Polo Norte Geográfico, que es el eje de rotación terrestre. Al ángulo que forman los polos geográfico y magnético se le denomina declinación magnética y varía cada año su posición erráticamente unos 40km. Actualmente está a unos 900 km del Polo Norte Geográfico, en Canadá, y va camino de Siberia.

Debido a la declinación, las auroras no se observan exactamente sobre el Círculo Polar Ártico, sino en otro círculo desplazado hacia Canadá: por ello suelen verse en ciertas zonas de Canadá y Alaska, Islandia, el sur de Groenlandia y el norte de Noruega, Suecia y Finlandia (lo que se conoce como Laponia). En regiones más cercanas al polo norte es más difícil verlas. Por tanto, no por ir más al norte se ven mejor. En la siguiente imagen se ve perfectamente el óvalo sobre las regiones donde es más fácil observarlas. Si la actividad solar crece -los famosos Kp de los que hablaré después- el óvalo aumenta de grosor y se pueden ver en regiones más apartadas como Escocia, Irlanda y las Repúblicas Bálticas.

Óvalo de visión aproximada de la aurora boreal. Fuente: gi.alaska.edu

El viento solar consigue penetrar por ese óvalo y excita energéticamente el oxígeno y nitrógeno de la atmósfera terrestre (Ionosfera) debido al choque, desprendiéndose energía en forma de luz visible, normalmente verde y amarilla (oxígeno), y en menor medida azul y violeta (nitrógeno) y rojo (helio), debido a que necesitan más energía de excitación. Tienen distintas formas y son muy cambiantes en el tiempo, pudiendo llegar a moverse de forma muy rápida. Las más comunes son en forma de tubo, cortinas y coronas, respectivamente.

¿Cuándo se ven las auroras boreales?

Las auroras, al depender de la actividad solar, se pueden originar en cualquier época del año y a cualquier hora del día. De hecho se producen también durante del día pero si no hay un mínimo de oscuridad no las veremos, ya que la luz del Sol es mucho más intensa que la de las auroras y las ocultan.

Por tanto, no dependen del clima terrestre, sino de la actividad solar. Por tanto, el frío no influye en que se formen o se puedan ver. Obviamente en invierno que es cuando hace más frío hay más horas de oscuridad y por tanto, al menos en teoría, resulta más fácil verlas. Pero no es porque haga frio, sino porque hay más horas de noche.

Como he comentado teóricamente se puede predecir con algo de fiabilidad si habrá o no con uno o dos días de antelación. Aún así, un día sin previsión de auroras podemos tener la suerte de verlas, y por el contrario, un día con previsión de verlas podemos tener la mala suerte de no verlas. En la página de aurora Forecast y en algunas apps para móvil podemos ver las previsiones, pero como previsiones que son, también fallan. Por mi experiencia de más de 10 años puedo decir que no te fíes mucho de las previsiones y salvo que el cielo se cubra totalmente de nubes (que obviamente impiden ver a las auroras), salgas todas las noches a hacer guardia a ver si aparecen, incluso si hay algunas nubes pero se puede ver una parte importante del cielo.

La actividad solar no es constante: el máximo del ciclo de actividad solar suele ser cada 11 años y actualmente estamos volviendo a iniciar ciclo de máximo de actividad solar tras unos años en que había poca actividad, pero en las que por contra he visto las más espectaculares. Por mi experiencia podría decir que cualquier año es bueno para verlas.

La Luna influye en la cantidad de luz ambiente durante la noche. Las auroras débiles son más fáciles de ver en ausencia de Luna pero por contra el paisaje queda muy oscuro y generalmente menos atractivo. Personalmente prefiero noches con Luna para que ilumine el paisaje, ya que las montañas, bosques o playas suelen quedar más sugerentes y se ve menos la contaminación lumínica que pueda haber. Pero en estas latitudes tener varias noches consecutivas con Luna es a veces complicado y cada año varía las fechas que hay Luna. Por tanto, hay que adaptarse sacando lo mejor de cada situación. Es lo que tiene la naturaleza.

Las previsiones o Kp

Hay varias de Apps y webs que dan información sobre los Kp, una escala que va de 0 a 9 y que muchos relacionan con la intensidad de las auroras. Hasta cierto punto es cierto que cuanto el Kp es mayor es más fácil verlas y que sean intensas, pero no siempre es así porque hay otras variables que influyen en la intensidad que no están reflejadas en el Kp. Lo que si que es más correcto es que a mayor Kp se pueden ver las auroras a latitudes más bajas, es decir, aumentan las zonas hacia el sur desde las que son visibles.

Por ejemplo, con un Kp5 se podrían empezar a ver en Escocia por el horizonte, pero esto no quiere decir que se vean con la misma intensidad que en Islandia, que está más al norte. A mayor Kp el grosor del óvalo de zonas desde las que se pueden ver aumentan, pero no tiene por qué ir directamente relacionado siempre con una mayor intensidad y cantidad de auroras.

Por mi experiencia en un viaje, sal siempre que no haya muchas nubes que te tapen el cielo, independientemente de la previsión de Kp que haya.

¿Cómo ver mi primera aurora boreal?

Una aurora suele iniciarse en forma de arco o tubo normalmente de este a oeste orientado al norte. Si aumenta su intensidad puede ir ganando altura, brillo, extensión y empezar a «bailar», pudiendo formarse incluso varios tubos. Su duración es impredecible, ya que puede durar desde unos segundos a varias horas.

Por tanto hay que estar observando casi toda la extensión del cielo en una noche lo más despejada posible y en un lugar con poca luz artificial. Y esperar fuera a la intemperie. Si no estás dispuesto a pasar al menos algo de frío, seguramente no las verás.

Lo más normal es que empiecen a aparecer sobre las 19h y terminen sobre las 23h aproximadamente, pero se pueden prolongar más horas. Esto se debe a la rotación terrestre y otros factores. A las 3 de la mañana se pueden ver -de hecho las he visto- pero no es lo normal. Pero como fenómeno natural que es, es impredecible. Así que hay que estar esperándolas hasta que, si hay suerte, aparezcan.

Mi primera aurora la vi en Groenlandia durante un trekking.

Un apunte importante es que estamos acostumbrados a ver fotos de auroras impresionantes en internet. Se pueden ver así y no son raras (normalmente Kp3 y superior). De hecho he tenido la suerte de ver muchas, pero no es habitual que la primera que veas sea tan espectacular. Nuestro ojo busca esa aurora intensa y puede que se esté presentando una aurora más floja pero que no nos percatemos y pensemos que es una nube o que no hay nada en el cielo. La cámara en este aspecto es mucho más sensible y con parámetros de ISO 3200, f2.8 y unos 4 u 8 segundos se pueden ver perfectamente esas auroras que nuestros ojos no acostumbrados a verlas no identifican. No te despagues porque la primera que veas sea floja, es lo normal. Si insistes en hacer guardia y la noche es propicia es fácil que veas alguna perfectamente con tus ojos.

Particularidades fotográficas de las auroras

Es una disciplina en ausencia del Sol, enmarcada dentro de la fotografía nocturna de paisaje y como tal funciona de la misma manera:

  • Pueden encontrarse dificultades o funcionamiento incorrecto de automatismos como el enfoque, la medición de luz o el fotómetro. Por ello se debe realizar en modo M, totalmente manual.
  • El enfoque debe ser en manual y enfocado a infinito.
  • Las velocidades normalmente suelen estar entre 1 y 8 segundos, según su intensidad y rapidez movimiento.
  • El ISO suele ser muy alto (de 800 a 6400).
  • El diafragma debe estar siempre a la apertura más abierta (f2.8 por ejemplo).
  • Es muy fácil quemarlas, ya que la intensidad de su brillo puede variar mucho en pocos segundos.
  • Un punto de partida es, si se mueve poco, ISO 3200, 4 segundos, f2.8.
  • Las baterías con frío duran menos: deberemos llevar alguna de reserva, mejor dentro de un bolsillo junto a nuestro cuerpo para que se mantenga caliente.
  • Trípode y disparador remoto.
  • Y, por supuesto, mucha paciencia.

Para fotografiar las auroras boreales te indico el protocolo de realización:

  • Buscar un encuadre adecuado a ojo. Lo ideal es haberlo buscado de día con luz comprobando que te gusta y que es segura la zona.
  • Colocar el trípode y comprobar su estabilidad, sobre todo encima de la nieve o arena.
  • Colocar el modo M en la cámara.
  • Enfocar y poner el enfoque en manual.
  • Comprobar que está en formato RAW.
  • Normalmente usaremos el máximo angular que tengamos (un ultrangular como un 10-20 en APSC o un 16-35 en Full Frame es buen punto de partida), para abarcar el mayor campo de visión, ya que las auroras suelen ser muy amplias. Yo uso entre un 12mm y un 24mm Full Frame.
  • Prueba a ISO 3200, f2.8 ó f4 y de 4 a 8 segundos, según su intensidad y rapidez movimiento. Las intensas y rápidas pueden ser a ISO 800 o 1600 y tan solo 1 o 2 segundos, incluso menos. Es mejor reducir el tiempo y aumentar el ISO para evitar que salgan movidas y con los bordes no definidos. Una mancha verde sin forma porque le hemos dado demasiados segundos os aseguro que no queda bonita en las fotos. Mejor subir ISO -olvídate por ahora del ruido- que aumentar tiempo. Si aumentamos el tiempo la aurora perderá su forma y textura al salir demasiado movida y será una mancha verde poco interesante.
  • Comprobar en pantalla el encuadre, que está enfocada y el histograma (sobre todo para no quemarla). Si es necesario, deberemos modificar los parámetros y repetir la toma.

Consideraciones a la hora de realizar un viaje a observar auroras boreales

Mucha gente que se apunta a mis viajes a fotografiar auroras me cuenta que ellos mismos o algún conocido realizó en otra ocasión un viaje para verlas y que, o no las vieron, o poco. El patrón de errores casi siempre es el mismo:

  • No basta con comprar un billete de avión y alojarse 2 noches en un fantástico hotel en Reykjavik, Tromso o Rovaniemi, por citar algunos destinos, esperando tumbado en la cama a que la aurora llame a la puerta o dando un paseo nocturno por las calles iluminadas. Salvo que sea una tormenta solar grande que genere auroras muy intensas, no las verás. Y esto ocurre muy pocas veces.
  • Lo ideal es que el alojamiento esté en un sitio alejado de fuentes de luz intensas de las urbes, lo más normal en aldeas. Huye de las ciudades.
  • Con 2 noches no basta. Con que tengas 2 días de cielos cubiertos o no haya apenas actividad solar no las verás. Hace falta al menos 4 noches para aumentar las garantías de verlas.
  • Si quieres hacer fotografías en diferentes localizaciones un coche de alquiler es indispensable, obviamente también para desplazarse al alojamiento si está fuera de las ciudades. Fuera de verano en muchos lugares las carreteras suelen estar siempre nevadas y con hielo y conducir se torna peligroso. Los coches están preparados con buenos neumáticos pero también patinan y la conducción es muy diferente a la que estamos acostumbrados en España. Es muy habitual encontrarse accidentes y salidas de vía por parte de turistas que conducen confiados o de forma incorrecta, casi siempre por falta de experiencia. No muevas fuerte el volante o frenes bruscamente nunca.
  • Aunque suele ser común que puedan aparecer entre las 19h y las 23h, pueden adelantarse o atrasarse, incluso muy avanzada la madrugada. Algunas de las mejores auroras que he fotografiado han sido entre las 2 y las 4 de la madrugada. Dicho esto, es indispensable permanecer horas haciendo guardia en un lugar con buena orientación (recuerda, este-norte-oeste). A veces se pueden dar hacia el sur pero lo normal es mirar hacia el norte. Merienda bien y llévate la cena y un termo caliente para la guardia o por si se presenta la dama de verde. Si vas a cenar a un restaurante es fácil que no veas la aurora.
  • No desesperes si llevas 2 horas esperando y no la ves. Ten paciencia, puede aparecer cuando te montes en el coche para marcharte.
  • Es normal que aparezcan, bailen un rato y desaparezcan del mismo modo que empezaron. Pero también es habitual, que tras un descanso vuelvan a aparecer, pudiendo estar «encendiéndose y apagándose» varias horas.

  • Un error habitual es no ir correctamente equipado con ropa adecuada para permanecer horas en la intemperie aguantando frío. En estas regiones europeas se puede estar entre +10º y -35ºC, según la zona. Por norma general cuanto más al interior (Finlandia y Suecia) más frío (-5ºC a -35ºC) y estabilidad climática (menos nubes, viento y humedad) y cuanto más cerca de la costa (Noruega, Islandia) mejores temperaturas (+10 a -15º) pero mayor inestabilidad (nubes, humedad y viento, que bajan la sensación térmica). Si uno no está mentalizado a pasar frío es fácil que no la vea o lo que vea le sepa a poco, y además no disfrute del viaje.

    El frío es el mayor enemigo y hay que ser consciente de ello. Si por frío te cobijas enseguida en la cabaña o el hotel o incluso dentro del coche porque no aguantas más mientras está la aurora danzando es una pena. Buena ropa de montaña/sky (ya no es tan cara como hace una década), parches de calor y un termo con bebida caliente son tus mejores aliados. Por donde se suele pasar más frío es por los pies, sobre todo si estás sobre el hielo o la nieve. Por ello recomiendo llevar botas térmicas (van recubiertas de forro o lana para aislar). Actualmente hay bastantes modelos que se pueden adquirir en España con precios muy parecidos a las de una bota normal de trekking (que sirven de poco porque aíslan poco).

  • Los tours o safaris para ver auroras organizados por empresas son habituales en esas regiones. Cuantos menos viajeros lleven mejor. Huye de las de autobuses atestados. Y las de barcos o trineos tampoco son recomendables si pretendes fotografiar. Algunas cuentan con gente profesional que hará lo posible por que las veas. En otros casos no están tan cualificados o no tienen tanta pasión. Pero independientemente tienen un horario y es raro que aguanten más allá de las 0h porque el contrato de la excursión es por horas sin garantía de verlas.
  • La temporada para verlas en Europa (Laponia e Islandia) es de más o menos septiembre a principios de abril, aunque dependiendo de la zona en concreto puede empezar o terminar un mes antes. Los mejores meses para mi son aproximadamente septiembre, noviembre, febrero y marzo, ya que hay un mínimo de horas de luz solar para poder hacer también fotografías de día, que también son muy interesantes y no suele hacer tanto frío como en el crudo invierno. Como curiosidad a partir de la segunda quincena de agosto se pueden ver auroras en el sur de Groenlandia, pero la logística de esa región es muy difícil porque está muy poco preparada para los visitantes, los desplazamientos son muy complicados y caros (en helicóptero/avioneta/barco debido a que no hay carreteras) y el clima es mucho más severo.

En mis viajes organizados para fotografiar auroras aplico estos consejos y muchos otros (como la experiencia) para intentar garantizar al máximo que los viajeros puedan ver las auroras. Gracias a ellos siempre me he visto recompensado con que los más de 20 grupos que he guiado en el Ártico, todos, han fotografiado la aurora boreal.

Si quieres vivir una experiencia fotográfica increíble y poder hacer fotos como estas puedes apuntarte a mis viajes fotográficos para fotografiar auroras boreales.

 

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