Requisitos de un ordenador para fotógrafos

Requisitos de un ordenador para fotógrafos

No solo con una buena cámara y objetivos se consiguen buenas fotografías. Una parte no menos importante es el procesado y visionado de las fotografías. Especialmente si disparas en RAW y/o eres de los que le gusta darle caña al Photoshop, Lightroom u otros programas de edición, es necesario que tu ordenador cumpla unos mínimos para que esa tarea no se convierta en tediosa porque tu ordenador no se maneja con soltura o no muestra fielmente los colores.

Nombraremos los elementos importantes y los no importantes para que sepas si tu ordenador es adecuado o no y, sobre todo, para tu próxima compra sea totalmente acertada:

  • Procesador: es uno de los elementos más importantes en un ordenador. Una gama Intel i5 o i7 es más que necesaria. Los i3 y muchos AMD de gamas medias y bajas serán un cuello de botella para la soltura de tu ordenador a la hora de procesar tus RAW. Páginas como PassMark dan información sobre el rendimiento de los procesadores. Por lo general el mínimo sería de unos 2500 puntos y lo aconsejable mayor a 4000 puntos. Lo ideal entre 6000 y 9000. Más ya no lo notaremos en la mayoría de los casos.
    Es importante que sea de la generación más moderna y eso se ve en la primera cifra del modelo: Ejemplo, el intel Core i7-5500U @ 2.40GHz (3968 puntos) es de 5ª generación porque su primera cifra es un 5, pero el Intel Core i7-6500U @ 2.50GHz es de 6ª generación y tiene mayor potencia (4432 puntos). Pero no todos los i7 son mejores que los i5. Por ejemplo, el Intel Core i5-6300U a 2.40GHz tiene 4371 puntos (mayor que el i7-5500U), mientras que el Intel Core i5-6300HQ a 2.30GHz tiene 6073 puntos (bastante más que el i7-6500U). Un buen procesador, aunque resulte algo más caro, hará que tu ordenador además de ser más potente y ágil, dure bastante más años, con lo que a la larga sale mucho más económico.
  • RAM: mínimo 6 GB , 8 GB lo normal para portátiles y de 8 GB a 16 GB  lo normal en sobremesas. No es necesario tener 32 o 64 GB de RAM, pero lo cierto es que el software de procesado de imagen cada vez va consumiendo más a medida que se actualizan nuevas versiones y por tanto es una buena opción el tener el máximo de RAM que nos podamos permitir.
  • Disco duro: Están muy de moda los SSD y los M.2 (aún más rápidos que los SSD) que son perfectos para albergar el sistema y los programas, pero no son adecuados como almacenamiento porque tienen baja capacidad, precio elevado, baja durabilidad (tienen mucha menor vida útil) y, además, no usaremos sus prestaciones en muchos casos. Para almacenaje y copias de seguridad debemos utilizar discos mecánicos (los HDD de toda la vida) por capacidad y durabilidad. En un sobremesa lo normal es que tengamos un SSD o M.2 para el sistema y un HDD para almacenaje.
    En los portátiles raro es que admitan dos discos, por lo que recomendamos utilizar discos híbridos SSHD que combinan las prestaciones de un HDD pero es bastante más rápido (sin llegar a un SSD), al tener una caché flash que regula automáticamente el disco para hacer más rápida la carga de los archivos más usados (normalmente el sistema). Estos discos SSHD alcanzan capacidades de hasta 2 TB, suficiente para prácticamente todos los casos.
    En muchos portátiles el disco duro que viene de fábrica se puede cambiar fácilmente por un SSHD o un SSD y no invalida la garantía. Tan solo usando un software de clonado (hay muchos gratuitos y sencillos) para copiar el sistema del disco original al nuevo y así conservar todo lo que tiene el sistema sin tener que reinstalar nada.
  • Pantalla: Es seguramente el elemento al que menos caso le hacemos. Nos quedamos con que el portátil tenga buena RAM y procesador y descuidamos la pantalla, que es el elemento mediante el cual vemos las fotografías. La fidelidad del color y la ausencia de variaciones de color y brillo por el ángulo de inclinación que tenga es primordial para poder disfrutar correctamente nuestras imágenes. La pantalla debe ser si o si IPS, tanto en portátiles como en una pantalla de sobremesa. Nos evita la variación del color y luminosidad en diferentes ángulos de visión, siendo homogénea la visión independientemente del ángulo de la pantalla. Otro elemento muy importante es que sea mate, para minimizar los brillos. Las pantallas táctiles no son recomendables porque suelen ser brillantes y además que siempre están sucias de la grasa de nuestra manos.
    Debe ser FullHD (1.920 x 1.080 píxeles) o, si tiene más de 24 pulgadas, WQHD (2560 x 1440 píxeles). Las pantallas HD (normalmente 1280 x 720 píxeles o similar) son muy limitadas para visionar y procesar fotografías y no son recomendables. Por último, a no ser que sea estrictamente indispensable, tiene que tener al menos 12 pulgadas de tamaño, estando entre 13″ y 15.6″ lo normal. Nosotros elegimos los de 13.3″ porque siguen siendo suficientemente pequeños y portables para viajes y desplazamientos y tienen un tamaño adecuado de pantalla. Los de 17″ no son muy transportables que digamos pero si el ordenador portátil es nuestra única herramienta de procesado o la principal, evidentemente cuanto mayor sea la pantalla más confortable será el espacio de trabajo. Una opción muy recomendable es un portátil de 14″ o similar y una pantalla externa de mayor tamaño.
  • USB: Hoy por hoy, debe tener al menos 2 puertos USB 3.0 (suelen indicarse en color azul), porque su velocidad de transferencia es mucho mayor que los 2.0. Es algo necesario para que no perdamos tiempo esperando a que los archivos se copien.
  • Batería: Si nos decantamos por un portátil, la batería tiene que tener suficiente autonomía como para poder usarlo fuera de lugars con un enchufe. Cuando procesamos RAW la batería suele durar entre un 50% y un 75% menos que cuando solo navegamos por internet o hacemos ofimática. Si en las características indica que dura 4 horas su autonomía, como mucho durará 2 horas procesando RAW. Lo ideal es que indique en las características una autonomía de al menos 6 horas.
  • Tarjeta gráfica: muchos ordenadores, especialmente portátiles, llevan incorporada una gráfica dedicada (o externa), además de la que viene en placa base. Por norma general, para fotografía, no necesitamos gráficas potentes. Si queremos editar video si, porque la gráfica si que nota y mucho cuando son imágenes dinámicas (en movimiento), y la fotografía es estática y consume muchos menos recursos. Las gráficas que vienen implementadas en la placa base suele ser suficiente para fotografía, siempre informándonos de cual es la resolución máxima que tiene por si utilizamos una pantalla externa (que suele ser habitual).
  • ¿Windows o Mac?: Este es un tema que hay que tomarlo con perspectiva y sin caer en “fanatismos”. La realidad es que ya hace unos años que la hegemonía de los Mac en el ámbito del diseño terminó. La verdad es que tanto en el diseño gráfico como en la fotografía desde la llegada de Windows 10, el software utilizado en estas disciplinas, el paquete de Adobe, funciona de igual manera en ambas plataformas y tiene el mismo rendimiento. Por tanto la elección del sistema operativo a utilizar será más una decisión personal siempre teniendo en cuenta aspectos como precio, facilidad de ampliación de componentes (muy limitada en Mac) o calidad del monitor (Macbook e iMac tienen pantallas brillantes poco aptas). Mac ha pasado de ser una referencia profesional para convertirse en una marca de culto, abandonando en muchos aspectos la funcionalidad que le dio la fama hace años.

Esperamos que estos consejos os sean útiles para que vuestro próximo ordenador sea el más adecuado para fotografía.

 

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